8 ene 2025

ALBENDEA ES YA UN SÍ (2)

 


Albendea, 8 de enero de 2024

 

 
ALBENDEA ES YA UN SÍ

Capítulo 2.-El sentimiento de pertenencia en la valoración de un pueblo o una nación:  

 

Concepto

El sentido o sentimiento de pertenencia, es la identificación subjetiva que un individuo experimenta respecto a un grupo, con el que comparte espacios e intereses dentro de una organización, pueblo, nación o comunidad, sintiéndose cómodo, bienvenido, aceptado, interesado y querido como persona, y no desubicado y no tenido en cuenta.

Aquí se aplica más el corazón que la mente; tanto o más la naturaleza que la voluntad; importa más el grupo que el individuo y con frecuencia la persona integrada no sabe explicar el porqué se encuentra a gusto en el grupo. Es una fuerza interior que te da soltura, confianza y libertad.

Ejemplo: si decimos, que somos albendurrios, es porque nos gusta y amamos a Albendea, deseamos ir al pueblo, hablar con sus gentes, participar en sus fiestas, tomar el sol en sus plazas, pasear por su montes o tomarme unas “tajas en ca la abuela”. Además, no permitiremos, aunque tengan razón “que nos toquen a Albendea”, y siempre defenderemos, ayudaremos al pueblo en su progreso social, cultural y económico, llegado el caso. Decimos por ello que “tenemos sentido de pertenencia por Albendea”.

Para Maslow (autor de la imagen adjunta), un psicólogo de la corriente humanista que formuló la “Teoría de las necesidades humanas” dijo: “la necesidad de pertenencia a un grupo es la tercera más importante necesidad, sólo detrás de las necesidades fisiológicas y la seguridad. La falta de pertenencia a un grupo puede llevar a provocar problemas como ansiedad o depresión en una persona”.

En esa imagen podemos observar, al menos, que:

-Hay personas de muchos colores, divergencias (razas, ideologías, religiones, gustos, vocaciones, sueños…).

-Van cogidos de las manos (respeto, unión, comprensión, aceptación…).

-Están rodeadas de corazones (sentimientos positivos, cercanías emocionales…).

-Caminan en la misma dirección (intereses compartidos, proyectos en común…).

Autoridades, la pertenencia y sus características

Brené Brown (Investigadora y escritora sobre vulnerabilidad y conexión humana): “El verdadero sentido de pertenencia no requiere que cambiemos quienes somos, sino que seamos quienes somos.” 

Maya Angelou (Escritora y activista): “Pertenezco a donde quiera que me encuentre, desee y sea aceptada, y eso no significa que pertenezca a un solo lugar”.

Papa Francisco:No existe identidad plena sin pertenencia a un pueblo”. 

José Mujica (40º presidente constitucional de Uruguay 1935): “Mientras exista injusticia social, mientras la especie humana planetaria no tenga sentido de pertenencia por la verdad que le permita ser libre, que no pare de expresar su inconformidad la poesía”.

Pertenencias: ¿En cuántos grupos?

Hagamos un ejercicio de introspección: ¿En qué grupos me siento aceptado, a gusto, cómodo, realizado e incluso… me son necesarios para convivir en ellos?

El primero, es vitalmente necesario, y probablemente integrado (aunque a veces vivimos situaciones incómodas y traumáticas, en éste y en todos los grupos)…

¡La familia!: “Cuando un recién nacido aprieta con su pequeño puño, por primera vez, el dedo de sus padres, los tiene atrapado para siempre” (Gabriel García Márquez).

 La naturaleza, el lugar de nacimiento: “La naturaleza señala a los soldados de la vida el lugar en donde han de luchar por ella” (Blas Infante).

Mi pueblo: Respondo con estos versos:

Mi Pueblo, Mi Corazón

 

Es mi pueblo, buen refugio de mi alma,

donde el sol me abraza con dulce calma.

Mi corazón libre late al compás,

en sus calles, hay  música, hay paz.

 

Es mi familia, continuo abrazo eterno,

hogar muy cálido incluso en invierno.

Sus risas, sus pasos son mi poesía,

su amor, mi fuerza, mi ser, cada día.

 

Mis amigos, ¡Ay qué luz compartida!,

¡Qué aliados fieles!  ¡Qué lujo de vida!

Con tus palabras, encuentro buen abrigo,

en tus  consejos, un claro destino.

 

Mi historia y huella está en su suelo,

escrita con esfuerzo, estudio y anhelo.

Es un legado que nunca se pierde,

si el relato en mí y en ti es siempre verde.

 

Mis raíces, mis vivencias, mi fe,

y la tierra que siempre quise ver.

Son base de acero que me sostiene,

y aun siendo inmigrante en ella, me tiene.

 

Mi pueblo, mi ilusión, mi corazón,

eres mi vida, mi eterna canción.

 

Alberto Morales Guillén.

Todos, al menos lo espero, tenemos una patria o varias. Se puede ser español y valenciano, o argentino y cordobés, o vasco, o español, o alcarreño y catalán. Traigo a colación nada menos que a Cervantes. Se explica con claridad meridiana, entre otras situaciones en “Los trabajos de Persiles y Segismunda” diciendo que su patria es España; en “El trato de Argel” proclama, “¡Oh España, patria querida!” y para en “El Quijote” Ricote, un morisco expulsado en 1609 le dice a Sancho que “lloramos por España, que, en fin, nacimos en ella y es nuestra patria natural”.

Los que tenemos a España por patria y pertenencia común, con el respeto y entendimiento de los nacionalismos, hemos de trabajar, disfrutar, en proyectos conjuntos de desarrollo en todos los campos, para legar a nuestras generaciones posteriores, un futuro mejorable. Es nuestra gran pertenencia: unidos en la convivencia para el bien común. (Es la idea que deseo trasladar con esa imagen de he elaborado: unidos como una piña).

Pertenezco a ALBENDEA, por sentimiento

La afirmación del epígrafe, declara, mi filiación albendurrio, no por sangre, sino por sentirme a gusto y acogido, por voluntad propia y aceptación, que es tan válida como por cualquier otra razón, teniendo en cuenta lo hablado hasta ahora.

Y ahora ¿qué me/nos resta? “Aumentar mi satisfacción mental” (Khushwant Singh), “ser bastante más que un mero invitado” (Maureen O ‘Hará) y aportar mi granito de arena en la cohesión y crecimiento de un bello pueblo llamado Albendea.

 

18 dic 2024

ALBENDEA ES YA UN SÍ

 

ALBENDEA ES YA UN SÍ

Capítulo 1.- Desde la “Albendea vaciada” hacia una “Albendea llena”

Con varias entregas al “Noticiero de Albendea”, desarrollaré los aspectos que justifican el optimismo que declara el título de este primer capítulo.

Me pide D. Antonio Matea, que escriba algún artículo de colaboración en su “Noticiario de Albendea”. Accedo de inmediato. Pero me surge la pregunta de marras: ¿Sobre qué escribir, para que resulte ser atractivo y conveniente? La respuesta me aparece en un plis plas: sobre el presente y el futuro de Albendea. ¿Puede arrastrar el interés del lector? Estimo que sí. Pero… ¿de verdad que Albendea tiene un futuro, un buen futuro, perteneciendo a la “España vaciada”? ¡¡¡Claro que sí!!! Busquemos, busquemos y… encontraremos. ¡Ya lo creo que hallaremos buenas respuestas! Piensa querido lector junto a mí, y no seas incrédulo y pesimista, pues eso es derrota sin revancha. De hecho, fue mi ángel bueno, el que me llevó a este tema para el “Noticiero”, pero de entrada me aconsejó: - Mira querido Alberto, el futuro de un pueblo, comarca, provincia o nación, parte siempre de creer en la belleza de sus sueños y en el sentido de pertenencia de sus ciudadanos.

- Ok, ángel protector, pero cuídame por el bien de este mi pueblo. ¿Me lo prometes? - Mientras, oigo en mi interior la respuesta afirmativa del querubín custodio, me autocontesto. -Pues nada,… ¡adelante!

Vayamos por partes, veamos unas previas:

1.- Conocí a Albendea en los años 70, me domicilié durante 8 años, y desde entonces, me enorgullezco y me aumenta la estima, como si portara una medalla de oro prendida en el lado izquierdo de mi pecho. Me siendo albendurrio, vamos, como si fuese hijo parido en ella. Y me he preguntado a veces: ¿Qué méritos, y/o valores, y/o bienes, atesora esta menuda villa, para que, frente a otras poblaciones, con las que he tenido convivencia durante un tiempo respetable, no haya sido atraído de igual o parecida manera?

2.- Son 47 años los que me separan desde el fin de mis labores docentes en Albendea hasta el presente, pero sí que he mantenido una relación permanente con muchas familias y amigos, (muchas, demasiadas diría, buenas y entrañables personas y algunas ya se marcharon al Cielo, a las que les envío un abrazo fraternal) que me mantuvieron con una información puntual y actualizada de las novedades en Albendea. Pero… ¿queréis que os diga una cosa con pocas palabras, sobre lo que estoy observando y valorando últimamente, ya que, al estar fuera del bosque sin la obstrucción de los árboles, y trazando la visual desde las alturas, en parte, sólo en parte, obtengo quizás una información más objetiva y diferente, que sus propios habitantes? Ahí va:

3.- Contemplo que se está renovando con nuevas ilusiones, en línea de creernos que el pueblo puede y debe tener más y mejor vida, activando y construyendo líneas de resistencia frente a una bajada de hombros, porque dieron por perdida la batalla en muchas comarcas, de las coordenadas castellanas y/o alcarreñas, de la destrucción, incluso desaparición total, de sus pueblos. Albendea no firma la caída, sino que confía ciegamente en su porvenir ampliamente mejorado. ¡¡¡Nunca, jamás, hay que claudicar!!!

Es fundamental en la búsqueda de la grandeza y mejora del pueblo, tener claro y sin fisuras, que el número de sus habitantes no son los 150 aproximadamente que figuran en su censo, que serían los que pernoctan en las no-ches frías y no festivas de invierno, sino también hay que incluir a los hijos, nietos, biznietos, … de cepa albendurriana esparcidos por tierras españolas, incluso extranjeras, y sin olvido alguno de los que amamos a este bonito y entrañable pueblo. Todos por igual, todos a una, todos pongamos granitos de arena, todos nos necesitamos.

He observado en los más jóvenes, el reír a carca-jadas, disfrutar de lo lindo, participar sin distinciones, com-prometerse por vocación en y con su pueblo, que es el mismo que el de sus padres o abuelos. He hablado con autoridades municipales que no se cansan de buscar, proponer, activar, gestionar, valorar… acciones de mejora frente al futuro de Albendea, llenos de ilusión, sin parar en nuevas ideas y faenas, con confianza plena en lo que se responsabilizan. He visto y observado la serenidad, la prudencia, la alegría contenida o satisfacción conseguida, por querer


estar o vivir en su pueblo y dejar la vida urbana por un tiempo, aunque sea corto (de ahí, la construcción de nuevas viviendas y mejoras de los nidos familiares, aunque no sea nada más que para pasar unas semanas al cabo del año, y así poder respirar el aire puro; ser tratado como persona y no como número; recordar con añoranza tiempos de besos y lágrimas; desear no librarse el calzado de polvo o barro mientras se pasea o se corre con libertad entre matojos y caminos polvorientos). Y hay más cosas buenas, y más, y muchas más, amigos. Pensemos.

Concepto e historia de “España vaciada”.

Pero a todos nos sorprendió ese grito de denuncia, de SOS, de llamamiento para buscar el amparo del Estado, de rebeldía, y de no aceptación de dejar morir a nuestros menudos pueblos y aldeas irrepetibles, que son menores solamente por su número de habitantes, que conlleva el concepto de “España vaciada”.

Se inició el camino desde el significado de “España vacía”, término acuñado por Sergio del Molino en su libro con este mismo título en 2016, para describir un fenómeno histórico y estructural de la despoblación en España, y abandono por parte de las autoridades, que se inició en los años 60, tras la introducción de maquinaria de labor, el tractor fundamentalmente, y el desarrollo de la industria y el tejido comercial alejadas del ámbito rural, provocando una gran inmigración interior hacia las zonas urbanas, dejando vaciados y desatendidos nuestros queridísimos pueblos. Las características de esta “España vacía” son: despoblación; alta tasa de envejecimiento y baja natalidad; evolución de los núcleos rurales con densidades de población bajas o muy bajas, llegando a ser menos de 10 habitantes por km² (Albendea tiene un índice actual de 3,4 h. por km2); falta de oportunidades en el empleo; déficits de inversión en infraestructuras; limitación de acceso a servicios de transportes públicos; deficientes servicios sanitarios; ruptura de la igualdad de oportunidades en educación; generalización de nulos servicios bancarios; probable falta de calidad en internet de alta velocidad; pérdida de costumbres, tradiciones, y patrimonio cultural; etc. Y, sobre todo, porque se ponía encima de las mesas rectoras y gubernativas el siguiente razonamiento que es muy injusto, y de mala leche, pero que ha calado en el pensamiento de muchas personas: ¿Por qué invertir en los pueblos para cuatro gatos que quedan? (¡Qué desprecio tan intolerable!).

Pero de inmediato apareció otro término similar en la expresión, pero muy diferente al tratar de corregir injusticias. Llega la idea de “España vaciada” que es el movimiento social y político que busca: Inversiones en infraestructuras y servicios públicos para equilibrar el desarrollo territorial; políticas que incentiven la repoblación y el emprendimiento rural; promoción de la sostenibilidad en las zonas rurales; descentralización administrativa y una mayor participación local en las decisiones políticas. Este concepto ha ganado relevancia en el debate público español y ha impulsado la aparición de partidos y plataformas regionalistas que buscan dar voz a estas zonas olvidadas (“Teruel existe”, es un ejemplo en la línea que hablo. ¿Tiene Albendea un slogan reivindicador?).

Capítulo II: “Albendea está llena” de valores, bienes, patrimonio cultural y artístico.

Continuará en una segunda entrega que aparecerá en “Noticiario de Albendea” en las próximas fechas.

 Alberto Morales Guillén

 


Alberto Morales Guillén nació en La Puebla de Almoradiel (Toledo).

Está casado con María Latorre Yuste, natural de Cuenca, y son ambos padres de dos hijos, Alberto Gustavo y Esther.

Alberto fue maestro de Albendea desde el 1 de septiembre de 1969 al 31 de agosto de 1977.

Aunque abandonó Albendea hace muchos años, nunca ha dejado de estar en contacto con el pueblo y sus vecinos.

De hecho Alberto se siente albendurrio de corazón.

Aleberto es Licenciado en Filosofía y Letras y en Psicología.

Actualmente jubilado, fue profesor por oposición de Lengua y Literatura Castellana e Inspector Nacional de Educación por oposición durante 18 años.

 


 

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