8 sept 2026

FIESTAS PATRONALES DE NUESTRA SEÑORA DE LA VEGA 2026

 


PRESENTACIÓN DE LAS FIESTAS POR EL ALCALDE LUIS ENRIQUE PÉREZ BUENO

 

 PREGÓN A CARGO DE BERTA SALVADOR PERNÍA

 

  Buenas noches amigos, vecinos, Señor Alcalde, miembros de la corporación municipal y visitantes que hoy nos acompañáis.

Es para mí un enorme honor dirigirme a todos vosotros desde este balcón del Ayuntamiento, para dar comienzo a las fiestas.

Lo primero que quiero comentaros es que cuando Luis me propuso dar el pregón, dudé si era la persona apropiada y merecedora de este privilegio, pero pensé lo mucho que quiero a mi pueblo y en la felicidad que siento cuando recorro cada rincón de estas calles y por ello acepté. Quiero compartir con vosotros el sentimiento que tengo de Albendea y que seguro que todos entendéis. Lo hago emocionada y con el respeto que impone hablar delante de gente a la que una conoce, aprecia y con la que comparte tantos recuerdos. Porque Albendea no es un pueblo, Albendea es nuestro hogar.

Yo nací en esa casa y no pude hacerlo en un lugar mejor. El Córdoba me contó que nunca había oído gritar a nadie como lo hizo mi madre. Así que desde el primer minuto de vida estuve ligada a este pueblo y a la pregunta habitual de dónde eres, ya siempre me acompañó la misma respuesta; de Albendea, un pueblecito de Cuenca.

Los primeros recuerdos que guardo en mi memoria son de este lugar.

Las veces que puedo haber recorrido la Calle Las Lozanas o mejor dicho la calle del Cuatro, aunque a La Felisa no le guste ese nombre, de casa de mis abuelos Víctor y Adelina (con sus ricos pucheros de judías) a la casa de mis otros abuelos Marina y Pedro. La de carreras que he dado en esa calle. Aún hoy me gusta ir corriendo de una casa a otra, y lo hago con una sonrisa, porque esa sensación me hace volver a mi niñez. Mis amados abuelos. Yo fui su hija pequeña, su nieta mimada. Llenaron mis días de besos, caricias, amor y felicidad. Ahí mismo, me recuerdo con cinco años, agarrada al mandil de mi abuela Marina, mandil que nunca soltaba. Y en el poyete de la María, sentado, mi abuelo Pedro, tan guapo y apuesto.

Porque cada calle de Albendea tiene algo que contar, cada plaza guarda conversaciones interminables, cada casa conserva el recuerdo de familias enteras y cada piedra forma parte de una historia común que todos compartimos.

Yo recuerdo con especial cariño la plaza, la Plaza del Olmillo, donde pasábamos horas y enseguida se improvisaba un campo de fútbol, un campo de tenis, una carretera de chapas, o simplemente nos sentábamos en una acera viendo pasar las horas. La plaza animada con sus bares; el bar del Agapito, el de Miguel y las Morenas con su máquina de discos, y en el pueblo sus tiendas; La Poli, La María y La Marisantos, que no tenían horario. En cualquier momento se levantaban y te despachaban. La de veces que íbamos a comprar bebidas a las doce de la noche para irnos de fiesta y ahí estaban las tiendas abiertas para nosotros…que por lo visto no habíamos tenido tiempo en todo el día para ir a comprar.

Pasábamos tardes enteras en la fuente vieja, cogiendo renacuajos y con el bote lleno, nos íbamos a casa tan contentos. Y tengo que decir que me hace mucha ilusión cuando veo a los niños (los primeros mis sobrinos) que aparcan las nuevas tecnologías, los móviles y las tablets y con una sonrisa e ilusión siguen bajando a nuestra fuente a vivir sus primeras aventuras y por supuesto, a comer moras.

Y que me decís de la figura del pregonero. Esa figura entrañable. Cuando recorría el pueblo y hacía sonar la corneta. Se guardaba silencio y todos atentos. El Honorato, la Guillerma, el Eugenio, nos informaban de cualquier novedad, desde la llegada del camión de fruta a la plaza…hasta, “se hace saber, por orden del señor alcalde que se va a cortar el agua”. Toda una variedad de información.

Esa figura Luis, del pregonero, habría que volver a ponerla.

Con especial cariño me acuerdo del colegio. Nuestra escuela. La que siempre será mi escuela. Estábamos todos los alumnos en la misma clase, pero cada curso en una fila. Cuatro éramos en mi curso: Javi el de Vitorino, Gema la de Pedro José, Jesús el de la Placeta y yo. Solo había un profesor, que nos daba clase a todos los cursos y todas las materias. En invierno había que llevar un tronco y piñas para encender la estufa y en el recreo el “bote-bote” ganaba como juego principal. Eso sí era una clase acogedora. Actualmente una de las mayores alegrías al subir al pueblo es ver que sigue abierta. Que después de años cerrada, volvió a llenarse de niños, porque siendo sincera uno de los sonidos más bonitos que existen, es el de un pueblo lleno de vida, y esa vida nos la dan los niños.

La de horas que he pasado por los huertos y campos alrededor del pueblo, de pequeña en la Dehesa y Chorrillo con mi abuelo Víctor, mi tía Maricarmen y nuestra mula Castaña y de mayor con mi amiga Leía y mi bicicleta. Porque siempre he pensado que Albendea tiene una ubicación privilegiada. Alcarria, a las puertas de la sierra. Disfrutamos de ríos caudalosos, cerros increíbles, paisajes maravillosos y un entorno envidiable para disfrutar del campo y la naturaleza. Un enclave digno de admiración.

Y puesto que este pregón va a dar comienzo a las fiestas, también tengo bonitos recuerdos de la que consideré mi primera peña; La Peña del Forastero. Los Moratilla, Juan y nuestro añorado David (un beso al cielo) junto con su primo Antonio hicieron la plantilla con cartón y con esa plantilla y pintura negra, hicimos nuestras camisetas. Camisetas blancas, que eran fáciles de comprar por todos y una a una, las fuimos decorando todas. Fueron unas fiestas realmente estupendas. Vividas con toda la ilusión del mundo.

Y siguiendo con las fiestas, os pediría que os fijarais en el manto y la corona de la Virgen. El manto que luce en la procesión, bordado con hilo de oro por las monjas de Cuenca, se debió al esfuerzo y colaboración del pueblo. Nuestra vecina, La Sole, promovió la venta de estampas de San Antonio de Padua y la Virgen de la Vega, la realización de rifas y la organización de un festival con los jóvenes del pueblo para recaudar dinero, logrando, finalmente, adornar a nuestra Virgen con un manto precioso y unas maravillosas coronas tanto para nuestra Madre como para su Niño que lleva en brazos, regalo estas últimas, de ella y su marido Valentín.

Y tengo tantos y tantos momentos guardados con cariño que quiero tener también un pensamiento para aquellos vecinos que ya no están con nosotros pero que todos llevamos en el corazón y su recuerdo nos acompañará siempre, porque han formado parte importante de nuestras vidas.

Cuando fui madre, intenté trasmitir el cariño al pueblo, a mi hija, y creo que hice un buen trabajo. Mi hija adora el pueblo, y su fin de semana preferido son las fiestas de Albendea. Los que la conocéis sabéis que disfrutará con intensidad este fin de semana. En eso ha salido bastante más fiestera que yo.(de hecho, Rafa ten cuidado que mi hija viene dispuesta a quitarte el puesto).

Creo que es importante traer a nuestros hijos al pueblo desde pequeños, para que sientan el arraigo a la tierra, tengan amigos y estén deseando venir. Si volvemos a la juventud, pensad la ilusión que teníamos cuando nos daban las vacaciones y llegábamos aquí. Esa ilusión de ver a los amigos, jugar y pasar un verano con una libertad que solo un pueblo como Albendea la puede dar (en pocos sitios se puede jugar un rescate o un drácula por todo el pueblo)…y disfrutado el verano con intensidad y… pasadas las fiesta de la Virgen de la Vega, llegaba el momento del drama: las despedidas y las lágrimas. Más de una lagrimilla nos ha caído por la mejilla…vamos, a mi reconozco que muchas.

Quiero aprovechar este recuerdo, para dirigir unas palabras a las nuevas generaciones. A los niños y los jóvenes. Vosotros sois el futuro de Albendea. Vosotros sois los que llenáis el pueblo. Quienes continuáis con las tradiciones. Quienes escribís nuevas páginas en la historia de nuestro pueblo. Disfrutad las fiestas y guardar recuerdos, porque veréis que los mejores recuerdos de la vida están ligados a momentos sencillos, vividos en lugares como este. Porque aunque vivimos tiempos en los que todo cambia muy rápido, las tecnologías avanzan y el mundo se mueve a velocidad vertiginosa, cuando llegan las fiestas permanece: la cercanía, la convivencia y la amistad. Así que disfrutar muchísimo y pasarlo muy bien.

Como sabéis tuve un importante problema de salud hace algo más de dos años, que me enseñó a valorar aún más todo lo que me rodea. Me enseñó que cada día es un regalo y ahora más que nunca, paseo y percibo todo lo que aporta un pueblo como el nuestro. Así que desde aquí quería agradecer todas las muestras de apoyo y cariño que tuve durante mi convalecencia. Me sentí muy querida y arropada, por lo que solo puedo deciros de todo corazón, gracias. Muchas gracias.

Igualmente mandar toda la fuerza y cariño a aquellos vecinos que atraviesan momentos difíciles para que sepan que forman parte de esta gran familia que es Albendea.

Y qué detalles he aprendido a valorar aún más: pues me encanta el olor a chimenea y la paz que respiro al pasear por las calles en invierno, esos campos verdes con sus árboles en flor y el canto de los pájaros en primavera, pisar las hojas secas del parque y los colores maravillosos que acompañan al otoño y esa alegría y frase que se transmite con los años de vamos a “sentarnos al fresco” del verano.

Millones de sentimientos agradables siento cuando subo la “boca de la carrera” con mi madre, mi hija y ahora también con Laura y llego a mi pueblo, pero todos desembocan en tranquilad. En mi pueblo estoy tranquila. Desconecto de los problemas diarios y el tiempo se ralentiza. Respiro paz. Me siento a gusto. Me siento protegida. Me siento feliz.

Muchos nos tuvimos que marchar del pueblo por diferentes motivos, pero cuando regresamos, nos sentimos en casa y una de las causas es por las personas que viven diariamente en él.

Los vecinos que se alegran de vernos, mis primos los hijos de la Visi y Patro, Soraya y Miguel que mantienen el bar abierto, Adela y Juan Carlos que tienen su frutería, los albañiles que nos ayudan con las reformas, los agricultores y ganaderos que dan vida al campo, Gema siempre dispuesta ayudar, las asociaciones de jóvenes y jubilados planeando actividades, las peñas, las jóvenes con sus danzas que un día les enseñó La Sole, el coro de la Iglesia, los niños recorriendo la calles, que dan alegría al llegar y entrar en la plaza…en fin, agradecer a todos los que vivís en el pueblo y nos hacéis nuestra llegada más agradable.

Llevo 40 años en Madrid, que no son pocos, pero en mi corazón solo hay lugar para el sitio más bonito del mundo, el pueblo donde nací y donde en el futuro quiero vivir.

Que estas fiestas nos unan más, que refuercen nuestros lazos, que nos regalen momentos inolvidables y que nos recuerden que aunque el mundo cambie, siempre habrá un lugar donde volver y sentirnos en casa y esa casa, amigos, es Albendea.

Así que vecinos: Os deseo unas fiestas muy felices. Viva La Virgen de la Vega.

Viva Albendea.


 

 

 

17 jul 2026

ALBENDEA, CULTURA Y NATURALEZA EN LA ALCARRIA CONQUENSE UN LUGAR PERFECTO PARA DISFRUTAR

 

ALBENDEA, CULTURA Y NATURALEZA EN LA ALCARRIA CONQUENSE

UN LUGAR PERFECTO PARA DISFRUTAR

     Albendea desde el aire


Albendea es un municipio de La Alcarria conquense, situado al norte de la provincia, cerca de la Serranía de Cuenca. En Albendea el visitante encontrará hermosos espacios naturales, especialmente en torno a los ríos Guadiela y Escabas, y un rico patrimonio cultural, valores que van sin duda a satisfacer su visita a este pueblo de la provincia de Cuenca.

Albendea adquirió su título de villa el 26 de noviembre de 1537, mediante una carta en pergamino otorgada por el ya emperador Carlos V y su madre, la reina Juana de Castilla. Este pergamino se encuentra custodiado en el Ayuntamiento y es sin duda el más preciado documento con que cuenta el pueblo, pues suponía su emancipación de la ciudad de Huete, a cuya jurisdicción pertenecía como aldea.

             Mostrando el título de villazgo a la televisión regional

 

                     Privilegio de villazgo

 Iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Asunción

Aparte de esa carta en pergamino, tan importante para Albendea, podemos destacar del patrimonio cultural la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, un edificio declarado Bien de Interés Cultural el 19 de febrero de 1992, con Categoría de Monumento. Es un templo de origen tardorrománico, cuyas obras se iniciaron, posiblemente, a principios del siglo XIII con planta de cruz latina. Su planta actual es rectangular, de tres naves y ábside semicircular en la cabecera, con el coro en sus pies por encima del baptisterio, pues ha sufrido numerosas transformaciones y añadidos con el paso de los siglos.

Construida en mampostería, rematada con sillares en las esquinas y algunos contrafuertes laterales que le dan consistencia, el templo tiene dos puertas de entrada en sus laterales, una por el Sur y otra por el Norte, ambas situadas en dos patios de acceso. En 2019 se iniciaron unos trabajos de restauración de su cubierta, en los que se descubrieron unas almenas, que es lo que le otorga su gran originalidad, pues no vemos otra igual en La Alcarria conquense.

Del exterior destacamos, aparte de las almenas, la espadaña de tres troneras, una ventana en aspillera de su construcción románica original y un arco de entrada al patio oriental de estilo románico. En este patio se ve una inscripción en forma de estrella discoidea, cerca de una leyenda que dice “Este olmo lo plantó Diego de Arrivas para adorno de esta santa iglesia, a dos de abril año de 1709”.

En el interior de la iglesia destacan el baptisterio, con una pila bautismal de tradición románica, algunas pinturas de diverso valor, el retablo del altar mayor y la capilla de los Condes de Marañón, con una bóveda de crucería rematada en su clave por el escudo en piedra de esta familia, así como un retablo dedicado a Nuestra Señora la Virgen de la Vega. Las esculturas actuales de la iglesia son de escayola, excepto la representación de Jesús en su entrada en Jerusalén, que es una obra de madera fabricada recientemente. Las tallas de madera originales de la iglesia se quemaron durante la Guerra Civil española, de cuya hoguera se pueden ver restos en el suelo de la iglesia.


 



 

Ermita Mausoleo de Llanes

La Ermita Mausoleo de Llanes es el otro gran elemento patrimonial de Albendea. Se halla a cinco kilómetros del pueblo, a pies del Monte Ardal, un monte público que se constituye en el gran pulmón verde de Albendea. El origen de este edificio está en un mausoleo romano del siglo IV de nuestra Era, vinculado a una villa romana adyacente a él. Conserva un ábside y los restos de los muros, construidos en cal y canto y bóvedas de ladrillo revocado, con una cripta debajo con planta de cruz griega, cuyos brazos se cubren con cuatro bóvedas de cañón, también de ladrillo revocado.

Tras su uso como mausoleo, en época moderna fue cabecera de una ermita, que se abandonó con el tiempo, utilizándose más tarde de refugio de transeúntes y pastores. De la ermita cristiana apenas queda la base de los muros, pero el mausoleo romano se encuentra bien conservado, aunque actualmente se halla en fase de restauración y según los expertos con peligro de derrumbe, debido a la humedad acumulada en la planta subterránea. Dado su valor histórico y cultural, este edificio fue declarado en 2008 Bien de Interés Cultural, con Categoría de Zona Arqueológica. 


 


            
                         Cripta de la Ermita Mausoleo de Llanes

 

Campo de aviación republicano

Al sur del municipio, compartiendo término con el del Villar del Infantado, hallamos un antiguo campo de aviación republicano, construido durante la Guerra Civil española en una vasta llanura que se sitúa junto al curso del río Guadiela. A ambos lados de esta llanura, de algo más de un kilómetro, hoy día campo de cultivo de cereales y girasol, se conservan los restos de tres edificios y varios refugios subterráneos, usados por los soldados republicanos para guarecerse de las inclemencias del tiempo y de la aviación enemiga. En la entrada de uno de los edificios se puede ver inscrita la leyenda:

“VIVA LA GLORIOSA AVIACIÓN REPUBLICANA”.

 


                Refugios del Campo de Aviación Republicano

 

          Leyenda en la entrada de un edificio: "VIVA LA GLORIOSA AVIACIÓN REPUBLICANA".

 

El Rincón del Molar

También en el término de Albendea, en el valle del río San Juan, hallamos los restos de una cantera de muelas de molino, una auténtica zona arqueológica industrial llamada el Rincón del Molar. Excavadas en la roca caliza se pueden ver varias piedras de molino totalmente modeladas, todas a punto de ser extraídas de la madre tierra, excepto una de ellas, que está por completo fuera de la roca, lista para su transporte.


               Las piedras de molino se encuentran completamente modeladas

 

Otros lugares para disfrutar

Un castro celtíbero en el Cerro del Castillo, una necrópolis visigoda cercana a él, en la que se hallaron unos pendientes de oro, hoy en el Museo de Cuenca, varios chozos guardaviñas, los restos de un batán, de una antigua fábrica de luz y de un molino harinero, algunos edificios señoriales y algunas cuevas bajo las viviendas de la población, son otros de los valores culturales de Albendea dignos de visitarse. Dentro del pueblo también hallamos las áreas recreativas del Parque de la Cañada, con la piscina municipal, con bar para apagar el calor y saciar la sed en verano, y la Fuente Vieja, un bonito espacio de recreo. Hay que citar igualmente varios museos etnológicos particulares, visitables, el Centro Social, con la biblioteca pública e Internet, y, en el Ayuntamiento, el ya citado pergamino con el título de villazgo.

                Cerro del Castillo (castro celtíbero)

 


                Necrópolis visigoda con tumbas excavadas en la roca

 


             Silo del poblado celtíbero

 

                Recreación de la antigua escuela
             Museo etnológico de Ángel Lázaro y Pilar Albendea

 

                Casa Museo de Marisantos Remón

 

Fiestas patronales en honor de San Antonio y la Virgen de la Vega

Albendea celebra las fiestas patronales en honor a San Antonio de Padua en junio y la Virgen de la Vega a principios de septiembre. En esta última festividad el Grupo de Danzas, con sus jóvenes componentes, todas mujeres, ataviadas con los trajes típicos, nos van a deleitar con sus bailes tradicionales. En esta festividad de septiembre, se lleva a la Virgen en procesión hasta la Ermita de la Virgen de la Vega, un edificio construido en el siglo XVII en la margen derecha del río San Juan, apenas a un kilómetro del pueblo.

                          Procesión de la Virgen de la Vega

 

                                     Procesión de San Antonio
 

Grupo de Danzas de Albendea

El Grupo de Danzas de Albendea lo forman ocho chicas, que, acompañadas por un coro que les marca el ritmo, interpretan durante su actuación en las fiestas patronales de septiembre diversos bailes tradicionales, como el del paloteo y las cintas. En septiembre de 2024 empezaron a actuar también un grupo de niñas, instruidas por las mayores, que aseguran la continuidad de esta importante tradición de la cultura de este pueblo alcarreño.


     La naturaleza de Albendea

La naturaleza ha sido muy generosa con Albendea, creando hermosos paisajes naturales, especialmente en los valles de los ríos Guadiela y Escabas, que se unen en el paraje de Las Juntas, lugar de baño para apagar los calores del verano. Cerca encontramos el embalse de La Ruidera, por el que es posible ver la garza real, la nutria o algún Martín pescador dándose zambullidas en busca de algún pececillo que llevarse al pico. Por el camino será fácil descubrir al muy abundante corzo o incluso a algún ciervo. Continuando por la pista forestal, a unos cuatro kilómetros, llegaremos al área recreativa de Cueva Tomás, con refugio con barbacoas, bancos y mesas, y su cercana playa fluvial, recientemente rehabilitada por la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha.

Este río Guadiela lame el linde del Monte Ardal, el gran pulmón verde de Albendea junto al Monte Mogorrón, en los que veremos una amplia variedad de flora, con dominio de las carrascas, los pinos y los roble, formando un paisaje vegetal que nos van a cautivar por su gran belleza. Caza y pesca, piragüismo, senderismo, bicicleta de montaña, excelente gastronomía o simplemente la búsqueda de un lugar apacible para descansar, son las posibilidades que va a encontrar el turista en Albendea. Posibilidades que dejarán a todos satisfechos y colmarán las aspiraciones de todo tipo de público.



       Embalse de La Ruidera

 


       Playa fluvial en el río Guadiela

 


Área recreativa de Cueva Tomás

 No hay lugar completo para poder pasar unas vacaciones o simplemente unos días de tranquilidad en el campo si no tenemos dónde dormir o comer. Para pernoctar Albendea tiene La casita del 4, cuyas reservas se pueden hacer llamando al teléfono 699315500 (Nely). Para poder degustar unos excelentes platos de cocina alcarreña tenemos el bar de Miguel y Soraya (tfno. 615875830). También en los meses de julio y agosto está abierto el bar de la piscina, lugar de cañas o de copas durante todo el verano y, sobre todo, lugar de baño por excelencia. 

Patrimonio histórico, exuberante naturaleza, gastronomía, lugares de esparcimiento y ocio, ingredientes perfectos para pasar unos días inolvidables, un fin de semana o unas vacaciones perfectas, a los que hay que añadir la amabilidad de las gentes de Albendea, un pueblo que siempre recibe a los visitantes con las puertas abiertas.


 



                  Las migas son un plato típico de La Alcarria conquense


 
                                  Albendea siempre tiene abierta las puertas al visitante

 


FIESTAS PATRONALES DE NUESTRA SEÑORA DE LA VEGA 2026

  PRESENTACIÓN DE LAS FIESTAS POR EL ALCALDE LUIS ENRIQUE PÉREZ BUENO     PREGÓN A CARGO DE BERTA SALVADOR PERNÍA      Buenas noches amigos,...