16 jun 2026

FIESTAS PATRONALES DE SAN ANTONIO DE PADUA EN ALBENDEA

 PREGÓN DE LAS FIESTAS A CARGO DEL CORONEL DON FERNANDO ANTÓN BERNALTE, SUBDELEGADO DE DEFENSA DE CUENCA

 

Buenas tardes vecinos de Albendea.

Cuando el capitán Miguel Ángel Martínez Valiente me escribió para trasladarme la propuesta del ayuntamiento de que diera este pregón de fiestas, lo primero que se me vino a la mente, y así se lo dije, es que yo no merecía ese privilegio, que seguro que aquí hay gente con más motivos para ello.

Ante su insistencia, haciéndome ver las cosas que hemos hecho por el pueblo y con las Fuerzas Armadas, finalmente le dije que contase conmigo.

Es entonces cuando me afloró el segundo pensamiento; la enorme responsabilidad que adquiría ante todos ustedes, pero bueno, como buen militar, no iba a dejar que el miedo, en este caso el de no estar a la altura de Albenda, me impidiera hacer algo y llevar a cabo la misión que se me ponía por delante, con toda mi ilusión, compromiso y, Dios mediante, con éxito.

Así que, aquí me tienen ustedes, sintiendo esa responsabilidad, pero, sobre todo, el honor y la profunda alegría porque se hayan acordado de mí para este acto. Así que lo primero que tengo que hacer antes de hablarles de Albendea y sus fiestas, que ustedes conocen mejor que yo, es darles las gracias de todo corazón; a Miguel Ángel, a sus padres, a Luis, nuestro alcalde y a todos ustedes por darme esta oportunidad.

Antes de meterme de lleno en el pregón me gustaría contarles algo de mí. Más que nada para que conozcan algo de la persona que les va a hablar durante un rato.

Como la mayoría ya saben, soy el coronel Fernando Antón, Subdelegado de Defensa en Cuenca desde diciembre del año 2020, y como tal, he intentado acercarme a casi todos los pueblos de la provincia, pues sinceramente creo que conocer el territorio y a la población de la zona donde se actúa es un deber del militar.

Quizás tenga algo que ver en esto mi trayectoria profesional, casi toda ella en unidades de operaciones especiales, las antiguamente conocidas como las Coes, guerrilleros o boinas verdes.

Nuestra forma de actuar, tanto cuando estaba en Barcelona en el GOE IV, como después de comandante a coronel en Alicante, en el MOE, incluía el conocer el terreno donde nos movíamos e interaccionar con la gente de los remotos lugares donde íbamos de maniobras en pequeños grupos.

Pero sobre todo en las misiones y operaciones en el extranjero, algunas de más de seis meses de duración donde no había festivos ni días ni noches, a piñón como se solía decir, aunque la parte más dura, debo reconocer, le correspondió a mi mujer, criando a nuestros dos hijos y sin ninguna ayuda.

Bueno, en estas operaciones, aparte del trabajo operativo, en muchas misiones era fundamental mezclarse con la población, conocer sus necesidades y costumbres, entrevistarse y ganarse la confianza, llegar a acuerdos; ya sea con jefes militares o alcaldes en Bosnia y Herzegovina para que cumpliesen los acuerdos de paz, con jefes de tribu o jefes de policía en Irak y Afganistán para establecer alianzas que permitiesen el paso de otras unidades con seguridad o información para detener a algunos elementos o garantizar la seguridad, etc. Y todo esto con unos apoyos mínimos, en ocasiones viviendo entre ellos en una casa alquilada.

Esto me ha permitido conocer muchos lugares, como los ya nombrados de Bosnia, Irak, Afganistán, pero también Malí, Somalia, República Centroafricana, Mauritania, Senegal, Burkina-Fasso, Argelia y lugares como el Amazonas, la Tierra del Fuego o el desierto de Atacama, y alguno más que me dejo.

Aunque no es el mismo trabajo de Subdelegado de Defensa, las ganas de hacer bien el trabajo y la ilusión se mantienen intactas, y esa capacidad para empatizar y trabar relaciones me ha servido para mejorar en él.

En estos años he intentado conocer el territorio y, sobre todo, poder compartir con la población de todos los municipios visitados no solo su cultura, si no también sus inquietudes.

Ya que nos conocemos un poco más tengo que decirles, que antes de ser Subdelegado de Defensa, yo ya había pasado por Albendea. Curiosidades de la vida, hace 15 o 20 años tres amigos y compañeros de armas, hicimos un viaje en moto por caminos desde Alicante hasta el norte de la provincia de Burgos, siguiendo el Camino de la Lana, y tras dormir en Cuenca pasamos por aquí en una fresca mañana, no sin antes dar alguna vuelta por algún cruce mal indicado o por algún camino con demasiada vegetación, para finalmente cruzar el puente de La Cadena y desembocar en Albendea, pudiendo ver sus monumentos antes de seguir viaje hacia tierras de Guadalajara.

Pero ha sido recientemente, ya como Subdelegado de Defensa, cuando he conocido verdaderamente este pueblo y su hospitalidad, empezando por el capitán médico, Miguel Ángel Martínez Valiente, él sí es un verdadero embajador de Albendea, quien me invitó a conocer su pueblo y me presentó a vuestro alcalde, Luís, concejales y algún que otro vecino, acabando la visita “institucional” comiendo unos huevos fritos con chorizo y patatas para almorzar en la plaza del pueblo, a la vez que llegaba el camión-mercadillo para vender toda clase de viandas o pasaba la furgoneta del panadero. Por cierto, entonces también salude al teniente, ya retirado, Antonio Matea el cual me contó la labor que hace escribiendo el noticiario de Albendea, que sigo leyendo de vez en cuando y supone una gran labor para mantener y divulgar la Historia de Albendea, pues la historia, al fin y al cabo, es lo que queda escrito para la posteridad.

La verdad es que pasamos un buen rato hablando de Albendea y compartiendo experiencias personales, también los proyectos para potenciar la población, tanto por parte del ayuntamiento como aquellos en los que modestamente pudiéramos ayudar desde la Subdelegación de Defensa.

En alguna de estas visitas tuve la oportunidad de ver el cercano aeródromo Villar de Ladrón, de la mano de Miguel Ángel, nuestro concejal de cultura, y todo el trabajo que se estaba haciendo por su recuperación histórica, un aeródromo vinculado a los inicios de la aviación en esta zona, el cual tuvo un papel importante durante la Guerra Civil española y que sirvió como base, podríamos decir que secreta, a la aviación republicana en un sitio recóndito de la Alcarria Conquense.

El trabajo de investigación y divulgación realizado por Miguel Ángel sobre este aeródromo situado a unos 5 kilómetros al sur de donde nos encontramos, antes de cruzar el Guadiela, ayudó a que el Ejército del Aire atendiese la solicitud de realizar una exposición de material por parte del Instituto de Historia y Cultura Aeronáuticas sobre el origen de la aviación militar en la Alcarria, acompañada de una conferencia sobre el mismo tema del teniente coronel Marcelino Sempere, todo ello con una gran acogida por parte de todo el pueblo.

Aunque la actividad que más gente reunió y que me permitió ver cómo se volcó todo el pueblo en organizar y acompañar al acto, fue el homenaje a la Bandera que se hizo el pasado agosto. En este acto pude ver como todo un pueblo, incluso atrayendo gente de los pueblos vecinos, mostraba su cariño hacia las Fuerzas Armadas, haciéndome sentir como una más de los vecinos gracias a la cercanía de nuestro alcalde y de la simpatía y amabilidad de todos ustedes.

Esta actividad que reunió a más de 500 personas entre vecinos, autoridades y personal de distintos municipios cercanos, no fue fácil de organizar y si finalmente, pudo organizarse fue en parte gracias a la determinación tanto del alcalde como de otras personas del municipio y el apoyo incondicional de la Subdelegación de Defensa.

En 2023 ya empezamos a dar forma a este acto y en 2024 lo solicité a la UME, ya que sus unidades utilizan el cercano bosque de El Ardal para adiestrarse en ocasiones, pero su implicación en actividades propias, impidieron su celebración, y eso que hablé hasta con el mismo jefe de la UME a nivel nacional.

A pesar de este pequeño revés, el ayuntamiento volvió a la carga a principios de 2025 y volví a realizar una solicitud, esta vez se dirigió al Ejército de Tierra, pero debido a otras implicaciones, entre ellos las fechas, cargadas de actividades, se volvió a denegar en esas fechas.

No por ello cejamos en el empeño, y ya cuando recibí la denegación por la no disponibilidad en esas fechas, dejamos la puerta abierta a otro momento. Por ello y aprovechando las actividades que el ayuntamiento estaba realizando para dar a conocer el aeródromo y las actividades que ya he dicho anteriormente que tenía previstas el Ejército del Aire, elevamos nuevamente la solicitud con esa excusa, y también con bastantes llamadas telefónicas para ir allanando el camino, con ello conseguimos que a finales del pasado agosto se pudiese realizar el izado de Bandera y que, a pesar de ser un mes en que gran parte de las unidades militares están de vacaciones, pudiera venir un piquete de honores del Ejército del Aire junto a mandos de su Unidad a realizar ese acto.

Esto, aparte de mostrarnos que con empeño y trabajo se puede conseguir avanzar, hizo que los lazos que me unían a Albendea fueran más fuertes, sentimiento que se refrenda y afianza en el día de hoy, muchas gracias.

Como ya he dicho, desde mi primera visita a Albendea y de la mano de Luis y Miguel Ángel he podido ir conociendo la historia de esta centenaria villa, empezando por el cercano Cerro del Castillo con sus yacimientos celtíberos y prerromanos, que se pueden remontar a la Edad del Hierro, donde quizás un pequeño poblado sería el embrión de lo que hoy es Albendea, mucho más fácil de ver si se visita tras una agradable ruta de senderismo acompañado por el arqueólogo Jesús Blanco.

De todas formas, en mi opinión, uno de los mayores tesoros de Albendea y mucho más antiguo, es uno que comparte con gran parte de la provincia, su naturaleza, con esos bosques, como el Ardal, en las estribaciones de la Serranía y los ríos que allí nacen.

El Escabas, con sus frías y azules aguas que desde el Hosquillo y pasando por Priego viene hasta aquí encontrándose con el Guadiela en Las Juntas, desde donde poco a poco sus aguas azules se van mezclando con las verdes del Guadiela.

Pero estos ríos, no son solo un accidente geográfico, sobre todo el Guadiela ha sido parte de la vida de la comarca, cuando los gancheros conducían las maderadas procedentes de los bosques cercanos o se aprovechaba sus recursos hidroeléctricos. También tienen que seguir siendo parte de esta vida, ya que sus parajes espectaculares que reflejan todo su esplendor natural, puede mejorarse facilitando de una manera integrada en el medio y controlada el acceso a estos parajes de forma que a través de ese uso turístico responsable, pueda contribuir al desarrollo de Albendea, potenciando las actividades que ya se vienen realizando como la mejora para favorecer el paso entre sus sus márgenes que supone la construcción de un nuevo puente que permita el paso en cualquier estación, olvidando las penalidades que en ciertos momentos supone cruzar por el puente de la Cadena.

Por cierto, desde el ayuntamiento me comentan que este verano, dentro de las actividades culturales que se programan para dar a conocer un poco más Albendea, porque ya saben que lo que no se conoce no se puede amar, tienen previsto una conferencia sobre las maderadas a cargo del fundador del museo de los gancheros, D. Cipriano Valiente.

No quiero dejar de lado al cercano río San Juan, que, aunque más modesto, riega las huertas del pueblo.

De este paisaje de bosques al noreste, donde se encuentra el Centro Comarcal de Emergencias, pasamos a un paisaje diferente, más dedicado a campos de labor y de cereal al sur y típicamente alcarreño al norte y oeste, con esos pequeños olivos propios de estas tierras y que son una joya ecológica, dando origen al aceite de la Alcarria, denominación de origen propia de esta zona y que se extiende hasta la vecina Guadalajara. El cual, al igual que Albendea, demuestra que las cosas pequeñas pueden ser las mejores y que siempre hay una posibilidad de crecimiento si se sabe aprovechar.

Hay muchos otros espacios naturales que bien merecen una visita como la Cueva Tomás, La Playa y la Central Hidroeléctrica de la Ruidera o el molino de Las Juntas.

También he tenido la oportunidad de conocer parte de la Historia de Albendea de la mano de algún vecino, visitando el mausoleo tardorromano, del siglo IV, un Bien de Interés Cultural y bastante bien conservado que bien merece la pena una visita, sobre todo si es como yo hice, acompañado por alguien que conoce bien el lugar y que con sus explicaciones te permite viajar en el tiempo. Lugares de los que sentirse orgulloso pero que hay que seguir cuidando para que el inexorable paso del tiempo y las inclemencias meteorológicas no acaben deteriorándolo.

Siguiendo en el tiempo, nos encontramos con la Iglesia Parroquial de Nuestras Señora de la Asunción. Al verla por primera vez me recordó en parte a las iglesias fortificadas que había visto en pueblos en mitad del bosque durante un viaje por Rumanía con mi mujer.

No voy a tener la osadía de describirles a ustedes, que la conocen mejor que yo, su iglesia, y para el que quiera conocerla mejor, ya están los trabajos de la arquitecta Marta Guillén Tena, verdadera experta, pero sí quiero destacar la línea de almenas saeteras para su defensa, que no son habituales en estas latitudes y que vieron la luz gracias al trabajo de restauración iniciado por el anterior párroco, D. Francisco Martínez del Olmo. Por cierto, otro Bien de Interés Cultural y también tenemos en las proximidades la ermita de la Virgen de la Vega, única que se mantiene en pie de las tres que existían cercanas al pueblo y en honor a su virgen se celebran las fiestas de septiembre.

De esta forma llegamos a 1537, cuando Albendea adquiere el título de villa.

El pergamino que lo acredita, firmado por el mismísimo emperador Carlos V y su madre Dª Juana, se encuentra en este ayuntamiento. Gracias Luis, por permitirme verlo en alguna de mis visitas. Aunque no sea el original, todo el mundo puede conocerlo gracias a la edición realizada por Begoña y David Moratilla Sanz, desde aquí quiero rendir mi más sentido homenaje a David, fallecido hace unos meses.

Desde mi primera visita he podido ver una evolución en el pueblo, cuidando su imagen y servicios, haciendo que cada vez sea más placentero pasear por sus calles. Si para sus habitantes es algo cotidiano, para el visitante es un placer ver la limpieza y cuidado de las calles y fachadas, esas que con sus colores nos recuerdan en cierta manera a las de la calle Alfonso VIII de la capital, a la vez que hacen más fácil la vida de los vecinos.

En mi primera visita pude ver algún edificio vacío sobre el que ya había puestas ilusiones y que hoy es un consultorio médico, he visto crecer el colegio, verdadera alegría del pueblo y muestra de su porvenir, a ver si pronto podemos ver ampliar sus instalaciones con ese pabellón y gimnasio que están previstos y que le darán más vida si cabe, aparte de la zona deportiva y de piscina a la salida del pueblo. Todo esto y más servicios, con la implicación importantísima para su desarrollo de las asociaciones de jubilados, mujeres, jóvenes, grupo de danzas, etcétera, que con sus actividades son los que dan contenido y verdadera vida al pueblo, permitiendo mantener las tradiciones y que fiestas como estas, de San Antonio de Padua, cobren todo su protagonismo.

Entre San Antonio de Padua y la Virgen de la Vega, las fiestas de Albendea delimitan el verano, y con ello la época en la que el pueblo vive su máxima actividad, cuando muchos albendurrios, que han tenido que salir por motivos laborales, vuelven a su hogar, a su pueblo, para compartir su alegría con familiares y amigos que viven aquí todo el año y cuando aumenta el número de niños jugando y correteando por sus calles. Ojalá cada vez pueda haber más oportunidades para que más gente vuelva al pueblo para quedarse a vivir.

En estos momentos lo que toca es disfrutar plenamente de las fiestas en honor de San Antonio de Padua con sus tradiciones, cruces y bailes.

Solo me queda por decir muchas gracias por permitirme disfrutarlas con ustedes como uno más del pueblo.

VIVA ALBENDEA; VIVA SAN ANTONIO.

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