jueves, 8 de septiembre de 2011

LA RUTA DE LA LANA EN ALBENDEA

LA RUTA DE LA LANA EN ALBENDEA
(Etapa Villaconejos-Albendea)
ANTONIO MATEA MARTÍNEZ

        

  SIGUE CAMINANDO
Bordón en la mano,
mochila al hombro,
camina el peregrino
por hermosos senderos.
Lleva a cuestas  la vida,
los sueños acompañan su alma,
mira el horizonte y piensa:
¿Dónde despertaré mañana?
Cuidadosamente el guía
traza nueva ruta,
paseando si es preciso
una o dos jornadas.
Mañana nos enseñará
tan hermosa andada,
pasaremos entre pinos,
girasoles y montañas,
ayudados por su hidalguía
y experiencia tan preciada.
Henos aquí compañeros,
caminantes de la aurora,
empezando nuevo sendero.
El “Camino de la lana”
Antonio prepara,
podremos acompañarle
y al llegar a la Villa
de Albendea mañana
habremos abierto nuevo sendero
y la ruta estará señalada.

Natividad González Crespo


         INTRODUCCIÓN
     La Ruta de la Lana es un camino cultural, de peregrinación religiosa, promoción turística y de práctica deportiva, que parte de un antiguo camino de la trashumancia, que a la vez era vía de conexión comercial para la antaño importante industria lanera. Esta ruta une el Levante con el Camino de Santiago en Burgos, y el recorrido por la provincia de Cuenca parte del camino que realizara en 1624, en cumplimiento de un voto al Apóstol Santiago, el conquense de Monteagudo de las Salinas Francisco Patiño, primer peregrino que realizó esta ruta, cuyo oficio era “ser soldado de su Majestad" el rey Felipe III.
      Iba Patiño en un barco español de guerra camino de Italia, pues España por aquellos años primeros del siglo XVII, antes que empezase a mermar su poderoso imperio, aún poseía importantes posesiones y numerosos intereses en la península transalpina, cuando una flotilla turca abordó a la nave española y tomó cautivo al de Monteagudo de las Salinas con otros doscientos cincuenta soldados y marineros. Patiño fue llevado a Argel prisionero y más tarde a Constantinopla, para pasar entre los turcos cinco largos años de cautiverio.
      Viéndose el de Cuenca en tan triste estado, ofreció al Apóstol Santiago visitar su santo y venerado cuerpo en la ciudad de Santiago de Compostela si conseguía algún día liberarse de su cautiverio. Esta libertad se produjo, no sabemos si por la mediación o prodigio del Santo o bien por el azar, cuando Patiño iba galeote en las galeras del turco y una tormenta obligó a su barco a acercarse a las costas de Malta. Allí el barco infiel se encontró con varios galeones cristianos, que consiguieron apresar el barco de Patiño y liberar a los cautivos. Patiño veía así como se ponía fin a los cinco largos y duros años de su cautiverio.
Tras su paso por Italia, donde conoció a María Francis, la que sería su esposa, regresó a su Monteagudo natal y tras presentarse a sus parientes y contarles los extraordinarios sucesos que le habían acaecido, decidió ponerse camino de Galicia para cumplir su voto prometido al Santo Apóstol. Mediado el mes de marzo, con su mujer y Sebastián de la Huerta, un primo de Patiño, comenzaron la que sería su larga peregrinación desde la población conquense hacia Compostela.
Casi con toda seguridad tomarían el camino real que procedía de Alicante, que, tras atravesar la provincia de Albacete, pasaba cerca de Monteagudo de las Salinas, para llegar a Cuenca, atravesar la provincia y seguir por Guadalajara y Soria hacia Burgos. Este camino tiene en Albendea uno de sus pasos, en concreto la etapa que parte de Villaconejos del Trabaque y acaba en Salmerón, ya en la provincia de Guadalajara. Quizás si conseguimos despertar interés por nuestro pueblo, Albendea, y dotamos al municipio de un pequeño albergue que aloje a los peregrinos, consigamos que éstos decidan hacer un alto en el camino para conocer la localidad y sus valores culturales. A la vez estos peregrinos pueden convertirse en unos excelentes embajadores turísticos de esta tierra y difusores de su cultura, de sus tradiciones y de sus paisajes.
       Hoy día la Ruta de la Lana, aparte de un viaje atrás en el tiempo, es mucho más que un camino de peregrinación. Hay que añadir al sentir religioso de su primer uso, amén de los anteriores usos ganaderos y comerciales, la significación que tiene como vía de unión de pueblos y culturas, y permite mostrar, conocer y difundir los paisajes que atraviesa. Además, puede servir como modelo para recuperar otros caminos similares del resto de nuestra geografía, caminos que tienen su origen la mayoría de ellos en la Edad Media o incluso en épocas anteriores, y es el pretexto perfecto para la práctica de deportes cada vez más en boga, como son el senderismo y la bicicleta de montaña.
     Albendea puede de esta manera, con la promoción y el fomento de esta ruta, conseguir atraer a más visitantes que quieran conocer su historia y su arte, sus monumentos, que los tiene, sus maravillosos paisajes y la idiosincrasia de sus gentes. Ello puede suponer con el tiempo una fuente de ingresos añadida para los el pueblo y contribuir así a su crecimiento económico, demográfico y cultural.
          ERMITA DE LA CONCEPCIÓN

  
            DESCRIPCIÓN DEL RECORRIDO
         Villaconejos del Trabaque es una población alcarreña situada en la llamada Ruta del Mimbre, una ruta que integra a otras poblaciones alcarreñas, como Albalate de las Nogueras, Priego, Cañamares, Cañizares, Fuertescusa, Beteta y Vadillos. Destaca de este pueblo su conjunto de cuevas, que se utilizan, sobre todo, como bodegas, cercanas casi todas a la ermita de la Concepción, edificio construido en el siglo XVIII. Dentro del pueblo es interesante la iglesia parroquial de San Juan Bautista, construida en estilo barroco con interesantes decoraciones de estilo rococó y una portada que se atribuye a Martín de la Aldehuela. El elemento más interesante de todo el templo es el ábside, cubierto por una bóveda de crucería, único resto de la antigua fábrica gótica.
      Tomando como punto de salida la ermita de la Concepción, desde donde comenzaremos nuestro camino, hay que cruzar el río Trabaque y penetrar en el pueblo para llegar a la Plaza de San Roque. En esta plaza hay una pequeña capilla en la esquina de una vivienda, dedicada a San Roque peregrino, desde donde cogeremos el camino que lleva al vertedero del pueblo, paralelo a la línea que marca en el plano el citado río Trabaque. Se pueden ver algunos secaderos de mimbre y algunos huertecillos junto al camino, que más tarde se convertirán en grandes campos de cereales y girasoles. Existe también algún campo cultivado de cártamo o alazor, una especie de cardo traído de Asia que se utiliza para producir colorantes, aceites para cocina y para la producción de biodiesel.
Tras seguir diferentes indicaciones marcadas con grandes flechas amarillas y girando hacia la izquierda en un cruce poco antes de llegar al vertedero, alcanzaremos un collado por el que seguiremos hasta una vieja tinada de ganado, marcada en algunos planos como Corral del Tormo. Desde aquí giraremos hacia la izquierda para bajar hasta la carretera de San Pedro Palmiches, carretera que seguiremos unos doscientos metros dirección a este pueblo, hasta llegar a un gran nogal de tres pies, en el que una nueva flecha amarilla nos indica el camino que hemos de tomar.
Por una pista ascendente, por la que abundan las aliagas, los tomillos, los espliegos y algunos romeros, se llega a otro collado, en el que existe un cruce de caminos, junto a unos pinos negrales y unas pequeñas carrascas. El camino marcado por la Asociación de Amigos del Camino de Santiago de Cuenca es el que sigue recto, pues el de la derecha sube hacia el cerro de los depósitos que almacenan y distribuyen las aguas del embalse de la Ruidera. También cabría la posibilidad de tomar el de la izquierda, menos marcado que los otros dos, pues evita el gran rodeo que da el camino principal. Pero si las tierras de labor están sembradas o ha llovido recientemente es poco recomendable.
El camino marcado por la asociación conquense penetra por un pequeño bosque de chaparros y pinos carrascos, formando una de las zonas más bonitas del recorrido, en un paraje conocido como Las Canalejas. Aparte del pequeño bosquete formado por los pinos y las encinas, se puede ver también algún enebro de la miera, majuelos, alguna sabina dispersa que se deja ver entre los pinos y numerosos rosales silvestres, que en los últimos días del verano o en otoño aparecen con sus escaramujos color carmín. Algunos de estos rosales se adornan con sus extrañas y peludas agallas, generadas por el arbusto al intentar defenderse de la puesta de huevos de una pequeña avispa sobre las hojas y las ramas.
Tras dejar unas grandes plantaciones a ambos lados del camino, se llega al camino de San Pedro Palmiches, donde hemos de girar a la derecha. Observaremos unas viviendas rupestres que quedan a la izquierda, posiblemente refugio de pastores y ganado en otros tiempos, y tras un largo y tranquilo recorrido llegaremos al camino que nos lleva por la izquierda al río Guadiela, que cruzaremos por el llamado Puente de la Cadena.
         Toda esta zona es tierra de caza y de cazadores, pues abundan algunas especies como el conejo, la tórtola, la paloma torcaz, la perdiz y la libre. También es posible encontrar alguna avutarda, aunque esta gran ave, la más pesada de las aves peninsulares, dejó de ser hace tiempo especie cinegética. En las zonas boscosas se pueden escuchar los martilleos del pico picapinos y el pito real y los graznidos del arrendajo, un córvido que realiza una auténtica repoblación forestal, pues en otoño va guardando por todo el monte frutos y semillas de los que se alimentará más tarde, aunque muchos de ellos, luego olvidados, dan lugar al nacimiento de ejemplares arbóreos.
         Existe otra alternativa a la ruta principal que posiblemente hará más atractivo el recorrido. Consiste en coger, antes de penetrar en Las Canalejas, el camino que sube a los depósitos de agua citados anteriormente, aunque antes de llegar a ellos nos desviaremos por otro camino a la derecha. Por él se trazó la instalación de las tuberías que suben de la central de elevación situada junto al río Escabas, fáciles de distinguir en algunos lugares. Lo seguiremos entre pinos y algunos bancales hasta llegar a una pequeña explanada, donde el camino, poco trazado y casi borrado por la vegetación y el paso del tiempo, da un giro de noventa grados a la izquierda.
Desde esta explanada, por la derecha y bordeando el Fontarrón, atravesando una zona boscosa de pinos, quejigos, enebros y carrascas, con algunos tapices de gayuba, en la que abundan también las aliagas, los espárragos de lobo y algunas plantas aromáticas, como el tomillo, la salvia y el romero, llegaremos a la necrópolis visigoda situada frente al Cerro del Castillo, en la que se pueden ver numerosas tumbas excavadas en la roca y las grandes lápidas de piedra que las cubrían. Estas tumbas fueron expoliadas hace años, al parecer abiertas por varios tractores, aunque se consiguieron salvar unos pendientes fabricados en orfebrería visigoda, expuestos actualmente en el Museo de Cuenca.
Es obligado visitar el Cerro del Castillo, antiguo castro celtibérico, en el que se pueden apreciar restos de las murallas y algún silo que se utilizó para guardar el grano del cereal. Desde el puntal que se asoma a la carretera, del que se han desprendido grandes bloques de piedra, se puede disfrutar de unas bonitas vistas de la llanura de Llanes y del monte Ardal, donde existe un Centro de Recuperación de Fauna Silvestre y un vivero forestal de repoblación de especies botánicas autóctonas.
Tras bajar a la central de elevación de agua podemos dirigirnos por el puente del río Escabas hacia la carretera y tras cruzarla llegar a la ermita de Llanes en poco más de un par de centenares de metros, donde se guarda un templo de origen románico, con un antiguo mausoleo romano en su interior. Este conjunto Ermita Mausoleo de Llanes fue declarado Bien de Interés Cultural con categoría de Zona Arqueológica en 2008 por el Consejo de Gobierno de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha.
         El origen de esta ermita es en realidad un monumento funerario construido en el siglo IV de nuestra Era, vinculado a una suntuosa villa romana, situada a un centenar de metros de este edificio, de la que se hallaron restos de mosaicos, algunas columnas y parte de las viviendas. La ermita conserva un ábside y restos de un muro, construidos en cal y canto, con algunos sillares y una bóveda de ladrillo. Debajo de toda la estructura se encuentra una cripta que presenta planta de cruz griega, cuyos brazos se cubren con cuatro bóvedas de cañón de ladrillo revocado. Tras su uso como mausoleo fue cabecera de una ermita románica, que terminó abandonándose con el tiempo, utilizándose más tarde de habitación de transeúntes, pesebre y refugio de pastores.
De vuelta al puente del Escabas y a la central de elevación de agua, seguiremos el camino de la derecha que nos lleva por unos amplios campos de cultivo y una gravera hasta el río Guadiela, que fue donde nos quedamos en la ruta principal, marcada por la Asociación de Amigos del Camino de Santiago de Cuenca. Las aguas esmeraldas de este río corren rápidas entre fresnos, arces, álamos, diferentes especies de sauces y algún nogal que crece junto a su ribera. El boj abunda por las orillas del río, al igual que las zarzamoras, cornejos, clemátides, madreselvas, afilerillos o flores de la viuda, alguna higuera asilvestrada y algún avellano, aneas, juncos, carrizo y otras plantas de ribera.
Si la estación elegida para hacer la travesía es la primavera, escucharemos el canto del alegre ruiseñor, que generoso nos ofrecerá sus aflautados y melodiosos trinos. No es difícil ver también, si nos detenemos a disfrutar tranquilamente de la naturaleza, a la gualda oropéndola, al chotacabras, el gris y el pardo, que algunos llaman engañabobos, al martín pescador, al mirlo acuático, al ánade real, al correlimos o a la garza real, zancuda que busca su alimento entre las truchas o barbos que nadan en el agua. Estos peces son también alimento esencial de la nutria, que también captura ratas de agua, pollos de anátidas y otras aves de ribera.
Algo más arriba del Puente de la Cadena se encuentran las Juntas del río Guadiela y el Escabas, donde hubo en tiempos un molino harinero que aún conserva algunos restos. Ambos ríos, aparte de su uso para la pesca, se utilizaron en otros tiempos para el transporte de troncos hasta los lugares en que podían llegar los camiones o el ferrocarril, por lo que anualmente y para rememorar aquellos tiempos se celebran en el Escabas unas jornadas de gancheros. El Ayuntamiento de Albendea organiza en el Guadiela un descenso de Piraguas, en el que año tras año se produce una afluencia masiva de participantes.
Por encima de Las Juntas se encuentra el embalse de la Ruidera y más arriba, a un par de kilómetros, siguiendo una pista asfaltada, aunque bastante deteriorada, se halla el área recreativa Cueva Tomás. Una covacha con el techo derruido, cuyo acceso se ha cerrado intentando evitar que se produzcan accidentes, da nombre al paraje. Crecen por toda la zona los pinos salgareños, algunos de ellos de gran tamaño, denominados también pinos blancos por el color blanquecino de sus cortezas. Todo el término de Albendea, desde esta parte del Guadiela hasta sus límites con los de Arandilla del Arroyo y Priego, está cubierto de una amplia extensión de pinar, lo que convierte esta zona en una buena lugar de para buscar en otoño el preciado níscalo.
Si volvemos al Puente de la Cadena y en sentido contrario, aguas abajo, podremos descubrir los restos de un antiguo puente de piedra, situado en el viejo camino de San Pedro Palmiches, que unía Albendea con esta población. En las descripciones de Pascual Madoz, de 1850, se dice que el Guadiela era atravesado por el Camino de Priego por un puente de tablas y el Escabas con otro puente de piedra, “llamado de maestre” en el camino de San Pedro, aunque suponemos que esas descripciones estaban equivocadas y se referían al Guadiela y a este puente citado anteriormente. Cerca de este puente de piedra se encontraba la ermita de San Marcos, que junto a la ermita de San Juan, también desaparecida, y la de la Virgen de la Vega eran las tres ermitas que en 1752 tuvo esta población, según dicen los escritos del Catastro del Marqués de la Ensenada.
Dejando atrás el Puente de la Cadena, que en época de crecidas queda completamente cubierto de agua y hace imposible su paso, subiremos por el camino hasta la carretera de Albendea. En un par de kilómetros, rodeados de olivos y con las vistas al frente del depósito del agua y más al fondo la población de Valdeolivas, dominada por la torre campanario de la iglesia románica de la Asunción, llegaremos a las primeras casas de Albendea, situadas frente al Parque de la Cañada, en el que unos grandes chopos y plátanos dan cobijo a unas barbacoas, a las instalaciones deportivas y a la piscina.
  CORRAL DEL TORMO

  LAS CANALEJAS




 
   PUENTE DE LA CADENA
 RÍO GUADIELA

 
  FORMAS GEOLÓGICAS
   NECRÓPOLIS VISIGODA


  ERMITA MAUSOLEO DE LLANES
 ALBENDEA, LA VISITA A LA POBLACIÓN
Albendea es un pequeño pueblo alcarreño de poco más de 160 habitantes, con calles tranquilas y limpias, por las que se respira un aire puro y sano, amén de una sobrada tranquilidad. Este pueblo alcarreño es el gran olvidado de La Guía del Patrimonio Histórico de Castilla-La Mancha, al menos en su tercera edición del año 1992, como si no guardase en el municipio ningún patrimonio histórico o cultural digno de conocerse.
         Pero bien merece esta población un alto en nuestro camino para conocer sus recursos culturales, que los tiene, y dar un tranquilo y sosegado paseo por sus calles, calles estrechas que se abren en las plazas del Olmillo, de España, la Placeta y el Coso. Nada más entrar a la población por el Paseo de la Carrera encontramos la Cruz del Calvario, hasta donde llegan las procesiones en Semana Santa. Por la izquierda se baja hacia la Fuente Vieja, en la que podremos llenar nuestras cantimploras de agua para continuar nuestro camino.
         Al final del pueblo se encuentra la iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Asunción, un templo de origen románico que ha sufrido varias transformaciones posteriores. Construido con tres naves, aunque sólo la central pertenece a su primitiva construcción, destaca en su interior una pila bautismal de piedra de tradición románica y la capilla de los condes de Marañón, que remata la nave lateral meridional. En la bóveda de esta capilla tiene esculpido en piedra el escudo de la familia Marañón, rodeado de flores también en piedra, y hay una tumba en el suelo de Luis de Llanes, hijo de los Condes de Marañón que murió en una batalla, aunque desconocemos en qué guerra y en qué fecha. El retablo de la capilla es una obra de bella mazonería plateresca, del segundo tercio del siglo XVI, del que se desconoce su autor, y es considerado por los expertos como uno de los más valiosos retablos de los que se conservan en tierras conquenses.
         Destacan también dentro de la población algunos edificios de aspecto señorial, aunque alguno de ellos con la fachada bastante descuidada. El plan de embellecimiento que ha iniciado recientemente el nuevo Ayuntamiento de Albendea va a contribuir sin duda a mejorar las fachadas de las viviendas y podrá ofrecer a los visitantes, y a los propios vecinos, una imagen más hermosa y más cuidada del pueblo.
         Son varias las casas rurales con las que cuenta Albendea, algunas extramuros, junto al Parque de La Cañada, y otras dentro del pueblo. También el Consistorio está estudiando la posibilidad de crear un albergue para el peregrino, para intentar de esta manera que los caminantes que recorren este camino en su peregrinación hacia Santiago de Compostela hagan un alto en Albendea y decidan conocer nuestro pueblo. De esta manera se ofrecerán al público sus valores culturales, sus tradiciones y su gastronomía, de la que podemos encontrar una amplia muestra en las comidas que nos ofrece Gabriela López en el bar de la Plaza del Omillo, siempre que las encarguemos con antelación.
   LLEGANDO A ALBENDEA

   IGLESIA DE LA ASUNCIÓN
 
   ERMITA DE LA VIRGEN DE LA VEGA
 ROMERÍA DE LA VIRGEN DE LA VEGA

 RECORRIDO 

INFORMACIÓN DE INTERÉS:
Ayuntamiento:
Teléfono: 969316001
Dónde comer:
Asador Crespo, venta de pollos y comidas por encargo.
Teléfono: 660116121
Bar la Morena (Plaza del Olmillo), caldereta, sopa castellana, morteruelo, gachas de harina de almortas también previo encargo
Teléfono: 969316010
Dónde alojarse:
Casa rural La Cañada de Albendea, teléfonos 629 198 548 y 630 260 983
Casa rural Sol y Luna, teléfono 678 073 022
Casa rural Castilla la Nueva, teléfono 678 073 022
Casa rural Gabriela, teléfono 969316010 
Casa rural La Vega, teléfonos 949267271 y 649971713
 


No hay comentarios:

Publicar un comentario