sábado, 2 de noviembre de 2019

LA ASOCIACIÓN DE JÓVENES DE ALBENDEA CELEBRÓ LA FIESTA DE HALOWEN


El pasado viernes día 1 de noviembre la Asociación de Jóvenes de Albendea celebró la fiesta de Hallowen con una numerosa participación entre los vecinos del pueblo. A las 17:00 horas se llevó a cabo un taller de calabazas en el Centro Social, en los que fueron los más pequeños quienes pusieron más interés en aprender a realizar uno de los símbolos más significativos de esta fiesta. A continuación se realizó un desfile del terror por las calles del pueblo, en el que participaron todos aquellos que se disfrazaron para el evento. Finalmente se ofreció una chocolatada a los asistentes que puso fin a las actividades.
Halloween es una fiesta de origen pagano que se celebra la noche del 31 de octubre, víspera del Día de Todos los Santos, y que tiene sus raíces en el antiguo festival celta conocido como 'Samhain', que significa fin del verano. Se celebraba al finalizar la temporada de cosechas en Irlanda para dar comienzo al año nuevo celta. Durante esa noche se creía que los espíritus de los difuntos caminaban entre los vivos, realizando fiestas y ritos sagrados que incluían la comunicación con los muertos. Los sacerdotes Druidas iban de casa en casa demandando todo tipo de comidas extrañas para su propio consumo y para ofrecerla después en el festival de la muerte. Si la gente se negaba a sus demandas lanzaban una maldición demoníaca y se creíaque por ella alguien de esa familia moría en transcurso del año.
La palabra “Halloween” se empezó a usar en el siglo XVI y su origen es "All Hallow’s Eve" (víspera de Todos los Santos). Desde Irlanda esta tradición pasó al Reino Unido, trasladándose en el siglo XIX a Estados Unidos, Canadá y América Latina. En Halloween se emplean muchos símbolos con diferentes significados, los principales las calabazas de expresión malévola con una lumbre en su interior, pero también las brujas, los gatos negros, los fantasmas, las calaveras y los disfraces. Además, se tiende a emplear una decoración tenebrosa con velas, telas de arañas, murciélagos, búhos y espantapájaros, con el fin de repeler a los espíritus malignos que durante estas fechas se cree que visitan el mundo de los vivos.
En los años setenta del pasado siglo la televisión y sobre todo el cine popularizaron la fiesta, que finalmente se ha extendido por todo el mundo, y también, por supuesto en nuestro país, en particular entre los más jóvenes. Ese día los más pequeños salen a pedir dulces o dinero disfrazados de fantasmas y superhéroes, con la famosa frase de “truco o trato” y los adultos se aventuran en excéntricas fiestas en la que ir disfrazado es una obligación.
La Iglesia católica es contraria a esta celebración, máxime coincidiendo con víspera de la fiesta de Todos los Santos en el mundo cristiano, pues la considera relacionada con creencias falsas sobre los muertos y los espíritus malvados o demonios. También se considera asociada a las prácticas de hechicerías, sortilegios y adivinaciones, a la invocación a los muertos y a los rituales satánicos, lo cual es claramente condenado en la Biblia: “Nadie entre los tuyos deberá [...] servir de médium espiritista o consultar a los muertos” (Deuteronomio 18:​10-12). Incluso distintas diócesis españolas dirigen cartas a sus feligreses animándoles a celebrar el 31 de octubre la fiesta de Holywins, con disfraces de santos, vírgenes y religiosos, frente a esta cada vez más popular fiesta de Halloween.
Pero sea de una u otra manera, cada vez son más los que celebran esta tradición con total inocencia, sin ninguna intención de invocar a seres malignos u ofender a la Iglesia católica. Simplemente como una excusa para pasar unos momentos divertidos, reunirse con los amigos y celebrar al día siguiente con sus familias, sin ningún tipo de remordimiento, el día de todos los Santos, en el que se acude a los cementerios a recordar y homenajear la memoria de nuestros seres más queridos ya fallecidos.